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Gracias y bienvenidos al blog. En este blog podréis leer desde el principio la historia titulada Zombies (Esta vez corregida y mejorada), a la que le seguirán sus secuelas: Necroworld y The Survivors Land. En ellas, seguiréis el periplo de un grupo de supervivientes que iniciarán su historia en el pueblo Valenciano de Puzol, pasando por Valencia capital, Barcelona y Madrid. Un periplo que les llevará hasta los Estados Unidos. Esta historia es probablemente la historia de Zombies más larga de la red, ya que cada una de sus partes, cuenta con 200 capítulos en su totalidad. Si te gusta, sígueme en el blog y mis redes sociales, contacta conmigo por Email y suscribete via Email en la pestaña Email address para estar informado de las publicaciones. Esta historia también puede leerse en Wattpad.

lunes, 22 de octubre de 2018

ZOMBIES: Capitulo 033 Jaque Mate


Capítulo 033
Jaque mate

Día 11 de enero de 2018…

Teodoro iba de copiloto en el camión de regreso a su refugio después de pasar unos días en la ciudad de las artes y las ciencias como huésped de “El Bebé”, donde lo esperaban todos los demás cazadores. Todos estaban ansiosos por entrar en acción.
Miró primero hacia sus espaldas para observar la mercancía que llevaban, un armamento que le había costado una gran cantidad de personas que habían estado capturando, habían renunciado a su juego para hacerse con ese armamento, aunque, aun así, iban a pasar a un juego mayor y más divertido, además de saborear personalmente la venganza.
—El bebé sabe cómo hacer buenos negocios…— dijo Rafael — ¿De dónde cojones sacó todo esto?
—Tiene sus recursos, aunque no es demasiado listo. Solo tuvo suerte de alcanzar ese poder que tiene y tener a sus pies toda una ciudad. Algún día ocuparemos su puesto, es cuestión de tiempo— respondió Teodoro —Solo debemos ser pacientes.
— ¿Y cuándo nos ocuparemos de lo nuestro?
—Paciencia… Haremos las cosas bien. Les atacaremos, eso es seguro— Teodoro comenzó a reír a carcajadas —No tienen ni idea de lo que se les viene encima.

Día 12 de enero de 2018…
Instituto de Puzol…
10:00 horas de la mañana…

Observaba como preparaban los vehículos que íbamos a llevarnos. Los estaba mirando desde las escaleras principales. Mucha gente se había estado preparando para atacar. Por su lado, Molano como buen comandante, había estado reclutando a gente. Por mi lado, había estado pensando en que hacer, por un lado, pensaba que debíamos acabar con ellos, matarlos, pero por otro, quería evitar muertes, quizás pudiésemos confinarlos de alguna manera. Se trataba de un intento de ser civilizados.
—Molano se está pasando de la raya.
La voz de Roberto me hizo darme la vuelta para mirarlo. El venía andando junto a su hermano Raúl. Ambos se habían apuntado al convoy a última hora.
—Solo hace lo que debe hacer. El dirigirá el ataque… confío en el— respondí —Es el más preparado para eso…
—Parece que se os olvida que aquí el líder soy yo— dijo en ese momento Roberto situándose a mi lado —Ese tipo está reclutando a gente a diestro y siniestro. Incluso, ha reclutado a esa niña pelirroja. La que tiene a su abuelo aquí enterrado.
Aquello no lo sabía. Me sorprendió tanto que me hizo mirarlo rápidamente — ¿A Nora?
—Si. Creo que se llama así. Molano la ha reclutado ¿No te dijo nada?
No respondí, salí corriendo para buscar a Nora y hablar con ella. la busqué por todo el instituto, hasta que la encontré en el gimnasio practicando kung fu con Kai y Rei. Al verme entrar, su expresión cambió. Se dio cuenta de que lo sabía.
—Quiero hablar contigo— le dije.
—Estoy practicando Kung Fu. Es bueno que aprenda a defenderme cuerpo a cuerpo.
—No lo necesitas. Por qué no vienes con nosotros. Va a ser peligroso— respondí —No tienes ni idea de a lo que nos vamos a enfrentar. Seguramente morirá gente.
—Ya no soy una niña— respondió Nora —No tienes por qué seguir protegiéndome. Por mucho que te lo pidiera mi abuelo. El ya no está aquí.
En ese momento, Jorge acudió al gimnasio, se acercó a mí y me miró —Nos vamos en unos minutos. Será mejor que empieces a prepararte.  Haz lo que tengas que hacer. Quizás no tengas oportunidad después.
Primero miré a Jorge y luego a Nora. Supe que no iba a poder convencerla de que se quedara —Muy bien. Haz lo que quieras. Yo tengo cosas que hacer.
Me largué de allí con Jorge y Nora se quedó a solas con los dos hermanos asiáticos.
—Quizás deberías pensártelo. El solo se preocupa por ti— dijo Rei mientras le ponía una mano en el hombro —Le da miedo que te pueda ocurrir algo.
Nora no dijo nada, simplemente salió del gimnasio y se dirigió a su habitación para comenzar a prepararse. En poco tiempo, iban a salir de allí rumbo a lo que parecía una batalla. Un enfrentamiento que traería bajas en ambos grupos.
******
Los minutos pasaban volando y ya se estaban ultimando los preparativos. Todos tenían algo que hacer. Unos cargaban armamento y provisiones en los vehículos. Otros ensillaban a los caballos que nos íbamos a llevar. Pude observar como Moussa y Héctor cargaban las lanzas que el senegalés había estado fabricando desde su llegada, como si desde un principio se estuviese preparando para ese momento.
Me terminé de vestir y tomé mis armas, un cuchillo de caza, una pistola y un fusil. También me colgué una mochila al hombro. Salí de mi habitación y caminé por el pasillo hacia el exterior, pero antes de reunirme con el resto, tenía algo que hacer.
Me dirigí hacia las tumbas y allí me encontré a Gloria ante la tumba de Cristina. Cuando me vio llegar, se puso en pie para darme un abrazo.
Mi suegra y yo nos fundimos en un abrazo, antes de separarnos, ella me dio un beso en la mejilla y me miró.
—Ve con mucho cuidado. No cometas imprudencias y regresa.
Cogí a mi suegra de los brazos y la miré con una sonrisa —Volveremos antes de que os deis cuenta.
—¿Estás seguro de lo que quieres hacer? — preguntó Gloria.
Yo asentí —Esa gente es peligrosa. Capturan a otros para asesinarlos como parte de un juego macabro basado en la caza. No digo que haya que matarlos, pero si detenerlos. Deben parar. No lo hago por mí, lo hago por todos en general. Nadie tiene por que sufrir eso.
Nuevamente abracé a mi suegra y después puse mi mano sobre la cruz de la tumba de Cristina —Hasta la vista. Regresaré pronto…
Me di media vuelta y caminé hacia el convoy, el cual, ya estaba listo para salir. Éramos un total de casi cuarenta personas los que íbamos a salir. Aparentemente, superábamos ampliamente en número a los cazadores.
Caminé hacia los vehículos y busqué en el que iba mi compañero. Antes de subir miré a otros vehículos y vi a Nora subirse en un vehículo con Leandro. También miré hacia unas escaleras y allí vi a Lidia, observándonos a todos. Yo levanté la mano para saludarla y ella me devolvió el saludo.
Me subí a un vehículo donde estaba David al volante. Nada más sentarme, escuchamos la voz de Molano a través de la radio. El comandante comenzó a dar un discurso como los que escuché antaño.
—Buenos días chicos y chicas. Aquí el teniente Molano y el líder de esta campaña. Todos tenéis claro lo que vamos a hacer y a lo que nos vamos a enfrentar. Todos sabéis lo que tenéis que hacer. Disparad y preguntad después. Esa gente no va a razonar con vosotros. Directamente buscarán degollaros y bañarse en vuestra sangre…
—Molano es todo un experto motivador ¿Eh? — preguntó David mirándome con una sonrisa. —Con esos ánimos va a conseguir que alguno se eché atrás.
Continuamos escuchando hablar a Molano —No voy a mentiros. Nos la estamos jugando, pero lo que haremos hoy, marcará nuestro futuro. Ahora en marcha.
Molano cortó la comunicación y las puertas del instituto comenzaron a abrirse, fue en ese momento cuando el convoy comenzó a moverse y a salir al exterior. Había comenzado aquella batalla y las próximas horas iban a ser inciertas para todos. Miré mi reloj y me quedé con la hora grabada en la mente. Eran las once de la mañana.

Afueras de Puzol…
12:00 horas del mediodía…

El convoy se detuvo en una zona despejada de un camino. Allí comenzamos a bajar de los vehículos. Nada más tocar tierra con los pies, dirigí mi mirada hacia Nora, ella también me miró, pero rápidamente apartó la mirada.
—No te preocupes. Estará bien— dijo David.
Nos reunimos con Molano y Roberto. Ellos estaban dando indicaciones con la ayuda del mapa que habíamos fotocopiado. El plan consistía en dividirnos en grupos numerosos e ir a los puntos señalados como posibles refugios del enemigo.
—Roberto y yo nos llevaremos a un grupo. Nos dirigiremos a este punto— dijo Molano señalando una fábrica cerca de Castellón. —Los demás dividiros entre estos puntos.
—Un momento ¿Y por qué no voy yo con mi hermano? — preguntó en ese momento Raúl —No hay nadie mejor que yo para formar equipo con él. Nos compenetramos bien.
—Lo siento chico, pero has sido degradado— respondió Enzo con una sonrisa. Parecía disfrutar de la frustración de Raúl.
—Solo los machos alfa van a la cabeza— dijo Molano —Tu, tan solo eres un simple segundón. Preocúpate solo de seguirnos y hacer lo que se te ordene. La orden es que cierres el pico.
Raúl apretó los dientes y negó con la cabeza. Molano lo había humillado delante de todos y especialmente delante de su hermano, al que alababa.
—Muy bien gente. Hora de salir de aquí. Nos dividimos— ordenó Molano —A partir de ahora no nos comunicaremos por radio a menos que sea necesario. Como podrían interceptar la comunicación, en caso de que tengamos que comunicarnos, debemos ser muy concisos, y si es necesario, hablar en clave. Si os los encontráis, haced lo que dice, disparad primero y preguntad después. Otra cosa, si en algún momento os veis en problemas porque os habéis separado, lleváis pistolas de bengalas de colores.
Regresamos a los vehículos y volvimos a movernos. No tardamos mucho en comenzar a tomar caminos distintos. Pronto, tan solo íbamos acompañados por vehículos ocupados por: Nora, Leandro, Félix, Héctor, Toni, Andrea, Alessandro, Roberto, Raúl y Moussa.
Toni, al ser el que se conocía mejor la zona a la que nos dirigíamos, iba a la cabeza sobre un kuad. No tardamos en llegar a la autopista.
— ¿Qué recuerdos tienes de ese lugar exactamente? — preguntó David mientras conducía.
—La mayoría del tiempo estuve con una capucha negra sobre la cabeza. La verdad es que no demasiados…— respondí mirando a mi compañero —De saberlo, iríamos directamente a por ellos en lugar de ir a puntos señalados.
—¿Y qué harás cuando los encontremos? Por lo que nos contaste, el gran jefazo de ese grupo te la tiene jurada. Intentará matarte nada más te vea.
—Cuando hablé con él. Justo después de matar a su hijo, le dije literalmente: Veremos quien mata a quien…— respondí. Eché entonces un vistazo rápido hacia mi derecha cuando vi a un grupo de caminantes en la autopista —Supongo que el tal Teodoro será el único al que sea necesario matar. Aunque me gustaría evitarlo.
—Dudo que podamos siquiera darles segundas oportunidades… Yo personalmente no lo haría— respondió David —Por lo que entendí. Son unos verdaderos sádicos que se divierten cazando personas como si fueran animales… Y que toman cabezas como trofeo.
—Bueno. Lo primero es toparnos con ellos y derrotarlos. Después tomaremos las decisiones que tengamos que tomar—  respondí mirando de nuevo a David.
De repente, la voz de Toni se escuchó por el walkie talkie —Estamos llegando a uno de los puntos.
—De acuerdo— contestó David. Habría respondido yo, pero en una de las reuniones previas a la partida, Molano había prohibido explícitamente que ni Héctor, ni Moussa, ni yo, habláramos por los walkie talkies. Los cazadores conocían nuestras voces y escucharnos hablar, podría alertarlos.
Nuestro convoy, siguiendo las indicaciones de Toni, nos adentramos en una carretera secundaria.

Día 11 de enero de 2018…

—Ellos van a venir a por nosotros. Nos consideran peligrosos…— decía Teodoro desde lo alto de una especie de tablado. Ante él, todos sus compañeros estaban escuchando todo lo que decía —A estas horas ya habrán preparado la ofensiva. Puede que incluso, ya estén de camino. Ahora mismo, esto es como una partida de ajedrez. Solo el que se adelante al otro, podrá conseguir el jaque mate. Esos tenemos que ser nosotros. Hagamos de este nuevo juego algo divertido.
Todos los que estaban presentes comenzaron a aplaudir el discurso de su líder. Tenía mucha razón en lo que estaba diciendo.
—Una cosa más— dijo Teodoro levantando un dedo —Vengan los que vengan, podéis matarlos a todos de las formas que os de la real gana.  Por favor, sed creativos, pero tened en cuenta que hay tres personas a las que no podéis matar. A esos tres los quiero vivos, quiero tomarme la libertad de matarlos yo mismo. Vosotros ya sabéis quienes son esos tres. Ahora, que empiece nuestro juego a lo largo y ancho de nuestro territorio.

Día 12 de enero de 2018…
Cercanías de navajas… 13:45 horas…

Nos adentramos en un polígono industrial. A ambos lados de la calle teníamos naves industriales dedicadas a distintos sectores.  Lo que más nos llamó la atención nada más llegar, fue la tranquilidad. Ni un solo caminante a la vista.
Los vehículos se detuvieron y comenzamos a bajar de ellos. Nada más poner mis pies sobre el asfalto, miré a David. Los demás se percataron.
—¿Va todo bien? — preguntó Toni caminando hacia nosotros mientras se descolgaba el fusil del hombro.
—Todo esto está demasiado tranquilo— respondió Andrea adelantándose a mi respuesta.
—Mantened los ojos bien abiertos— indiqué. Miré a Nora —No te separes de nosotros.
Avanzamos en abanico por el centro del polígono, se trataba de una calle larga. Lo más sorprendente de aquello, era que todas las fabricas estaban cerradas a cal y canto. Realmente había algo raro.
De pronto comenzamos a escuchar una especie de zumbido. Fue tan fuerte que tuvimos que taparnos los oídos. Cuando el ruido cesó, comenzó a escucharse una voz, la cual, rápidamente identifiqué como la de Teodoro. La voz venía de varios megáfonos al mismo tiempo.
—Bienvenidos… No puedo veros. Aunque puedo imaginarme vuestras caras de estupor.  Especialmente me puedo imaginar la cara de Juanma… Y la de Héctor… Y la de ese negro…
David y yo nos miramos. Yo estaba totalmente impactado, había dicho mi nombre, cuando yo nunca se lo había dicho. Miré a Héctor, que no estaba muy lejos de mí. Su mirada era exactamente como la mía. Él nunca les reveló su nombre. Ahí había algo que no cuadraba para nada.
Sin pensármelo demasiado, comencé a dirigir a los demás de nuevo a los vehículos. Debíamos largarnos de allí cuanto antes. Ya ni siquiera escuchaba las palabras de Teodoro. Aquello era una maldita trampa de la que teníamos que escapar.
Estábamos llegando a los vehículos cuando vimos como comenzaban a explotar. La onda expansiva nos tiró al suelo y pronto, los pedazos de metal comenzaron a caer sobre nosotros. Todo no acabó ahí, las puertas de las fabricas comenzaron a abrirse y de ellas comenzaron a salir No Muertos. Parecía que los estaban vomitando.
Viendo todo aquello lo comprendí. Sabían que íbamos a ir allí y lo habían preparado todo. Las explosiones de los vehículos tampoco había sido algo casual.
Los caminantes comenzaron a rodearnos. Eso nos obligó a abrir fuego contra los No Muertos para abrirnos paso. Aunque había tantos que pronto nos quedaríamos sin munición.
—¡¡¡Corred todos!!!— les grité presa de la desesperación.
Vi a mis espaldas como todos corrían, pero no en la misma dirección. Nos estábamos dispersando. Era evidente que eso era lo que Teodoro y los suyos querían. También, era evidente que, si nosotros nos habíamos encontrado en eso, los demás grupos estarían sufriendo lo mismo o peor. Todo eso, sumando a las explosiones, dejaba claro que alguien de nuestro grupo nos había traicionado. Alguien nos había vendido.

Día 11 de enero de 2018…

Teodoro se encontraba en lo alto de una pasarela mientras observaba una foto familiar en la que aparecía también su hijo. Recordaba muy bien cuando se la tomaron. Fue justamente antes de que Chris se marchara a Oxford. Fue una buena época, a decir verdad.
—Teo…
Rafael apareció justo a su lado y se colocó junto a él. Ambos miraron hacia abajo, observando como todos trabajaban en lo suyo.
—Será mañana. Tenemos los puntos señalados entre los que se distribuirán para buscarnos. Así lo dijo nuestro contacto.
—¿Dijo la verdad? — preguntó Teodoro.
—No me cabe duda. Ese mierda… Cantó como nunca antes. Fue muy sincero. Así que, mientras ellos están pensando que nos dan caza, nosotros nos ocuparemos de los que se quedaron. Los que sobrevivan, se encontrarán con una desagradable sorpresa cuando regresen a su instituto— explicó Rafael. —No saben bien donde se han metido ni con quien.
—Muy bien. Pase lo que pase… No quiero que los tres que se nos escaparon sufran daños. No hasta que yo les ponga las manos encima. Antes de morir, quiero que vean lo que han provocado. Hacedlos prisioneros a ellos y matad al resto que los acompañe.

Día 12 de enero de 2018…
Cercanías de navajas… 14:15 horas…

David y yo corrimos por un estrecho pasaje que había entre dos empresas. Íbamos prácticamente de lado. Salimos a una nueva carretera y allí nos encontramos con Andrea, Nora y Leandro. Ellos venían corriendo con un grupo de No Muertos pisándoles los talones. No tardaron en reunirse con nosotros. Andrea y David se abrazaron rápidamente, yo hice lo mismo con Nora.
—¿Dónde están los demás? — preguntó David.
—La última vez que los vi. Corrían en otra dirección— respondió Andrea
En ese momento, vimos bengalas de colores salir disparadas hacia el cielo. Estaban pidiendo ayuda. Rápidamente, miré a Andrea —Llévate a Nora y regresad a la autopista. Nos reuniremos con vosotras después. Si tardamos más de una hora, regresad al instituto— miré entonces a Leandro y le hice un gesto para que nos siguiera.
—Id con cuidado. Vamos— dijo Andrea mientras cogía a Nora del brazo y se la llevaba de nuevo hacia la autopista.
Nosotros volvimos sobre nuestros pasos. Matando a todos los caminantes que se cruzaban con nosotros. Las bengalas seguían lanzándose. Nos paramos junto a unos conteiner de escombros que había en una de las calles y entonces, la voz de Molano se escuchó en el walkie talkie.
—Martínez… ¿Todo bien ahí? — de fondo podía escuchar disparos. Al parecer, no éramos los únicos que habían caído en la trampa. También los otros habían sido emboscados.
—Nos han tendido una trampa Julio… Nos la han tendido desde el instituto…— respondí.
—Hay un traidor o más de uno entre nosotros…— respondió Molano.
—Yo llegué a la misma conclusión— dije mientras abandonaba el conteiner junto a David y Leandro —Además. Aquí pasa algo más. Sabían que vendríamos aquí, querían que viniéramos…— fue en ese momento cuando de nuevo recordé aquella nota. Aquella maldita hoja de papel que dejé cuando nos llevamos la furgoneta. Me quedé parado y murmuré —Han ido al instituto.

Puzol… Instituto…
21:00 horas de la noche…

Teodoro observaba el instituto a través de los prismáticos. Había guardas, pero no serían un problema. El interior del complejo estudiantil estaba prácticamente vacío.
El líder de los cazadores, bajó los prismáticos y sonrió mirando a sus espaldas. Detrás de él, había cerca de un centenar de personas armadas.
—Adelante. Es la hora del jaque mate…

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